Qué ver en Brujas

Que ver en Brujas

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Una de las ciudades más bonitas y visitadas de Bélgica es, sin duda, Brujas.

Su extraordinario casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, parece haberse detenido en el tiempo entre canales, con calles adoquinadas, edificios medievales y elegantes casas de ladrillo con fachadas escalonadas.

Durante la Edad Media, Brujas llegó a convertirse en uno de los principales centros comerciales de Europa gracias a su importante actividad portuaria. Aquella época de esplendor dejó como legado un magnífico patrimonio que todavía hoy puede contemplarse prácticamente a cada paso.

Conocida como la “Venecia del Norte” por los numerosos canales que atraviesan su centro histórico, Brujas es una ciudad relativamente pequeña y perfecta para descubrir caminando.

A continuación, te mostramos los lugares imprescindibles que tienes que ver en Brujas.

Plaza Gran Mercado (Grote Markt)

Esta preciosa plaza es el centro neurálgico de la ciudad, el auténtico corazón de Brujas y el mejor lugar para comenzar a descubrirla.

Esta espectacular plaza, muy animada, llena de vida y con un encanto especial, está rodeada de hermosos edificios históricos entre los que destacan los siguientes:

Campanario Belfort

Dominando la Grote Markt se alza el Belfort, un imponente campanario medieval cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los grandes símbolos de Brujas.

Con sus 83 metros de altura y su famoso carillón compuesto por 47 campanas, la torre sobresale entre los tejados del casco histórico y constituye una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.

Y si eres de los que disfrutas contemplando las ciudades desde las alturas, estás de suerte: es posible subir hasta lo alto del campanario y disfrutar de una magnífica panorámica de Brujas. Eso sí, alcanzar el mirador tiene su pequeño precio en forma de esfuerzo: te esperan nada menos que 366 escalones. ¡Pero las vistas bien merecen la subida!

Palacio Provincial

Otro de los edificios que acapara todas las miradas en la Grote Markt es el imponente Palacio Provincial.

Aunque su aspecto pueda hacernos pensar que estamos ante una construcción medieval, fue levantado a finales del siglo XIX, en un elegante estilo neogótico.

Su espectacular fachada, adornada con ventanas ojivales, pináculos y pequeñas torres, encaja a la perfección con el carácter histórico de la plaza y lo convierte en uno de los edificios más fotografiados del corazón de Brujas.

Casas gremiales

Con su gama de colores marrones y rojizos de sus fachadas escalonadas, estas casas consiguen dar a la plaza un precioso toque de color.

Estas antiguas casas gremiales recuerdan la importancia comercial que alcanzó Brujas durante la Edad Media.

Monumento a Jan Breydel y Pieter de Coninck

Presidiendo el centro de la Grote Markt se encuentra el imponente monumento dedicado a Jan Breydel y Pieter de Coninck, dos personajes convertidos en símbolos de la resistencia flamenca frente al dominio francés a comienzos del siglo XIV.

Más allá de su importancia histórica, el monumento forma parte inseparable de la imagen de la Grote Markt y constituye uno de los elementos más fotografiados de la plaza.

Fotografía de Elijah G en Unsplash.

Plaza Burg

Muy próxima a la plaza Gran Mercado, tenemos otra de las plazas imprescindibles que tienes que ver en Brujas, la plaza Burg.

Aunque es más pequeña, resulta especialmente interesante por la variedad de estilos arquitectónicos de los edificios que la rodean. Aquí pueden contemplarse construcciones góticas, renacentistas, barrocas y neoclásicas prácticamente unas junto a otras. Entre todas ellas destacan las siguientes:

Ayuntamiento

Este magnífico edificio, levantado en un elegante estilo gótico florido, está considerado uno de los ayuntamientos más antiguos de Bélgica y constituye una de las grandes joyas arquitectónicas que tienes que ver en Brujas.

Uno de los aspectos que más nos sorprendió fue la riqueza decorativa de su fachada, repleta de ventanas góticas, numerosas esculturas, escudos heráldicos y cuidadosos relieves que invitan a detenerse para contemplar cada detalle.

Su monumentalidad y refinamiento son también un magnífico reflejo de la prosperidad económica que alcanzó Brujas durante la Edad Media, cuando la ciudad se convirtió en uno de los principales centros comerciales de Europa.

Y si su exterior resulta espectacular, merece la pena descubrir también su interior. Su estancia más impresionante es el Salón Gótico, un magnífico espacio presidido por una elaborada bóveda de madera y decorado con pinturas murales que narran diferentes episodios de la historia de Brujas.

Registro Civil

Justo al lado del Ayuntamiento se encuentra el Registro Civil, un elegante edificio cuya espectacular fachada renacentista difícilmente pasa desapercibida. Su cuidada decoración y sus numerosos detalles ornamentales lo convierten en otro de los edificios más llamativos de la plaza Burg.

Además, en una de las calles peatonales que conducen hasta la plaza se puede contemplar un precioso arco perteneciente al propio Registro Civil, que enmarca el acceso y crea una de esas encantadoras estampas arquitectónicas tan características del centro histórico de Brujas.

Basílica de la Santa Sangre

En una esquina de la plaza Burg se esconde uno de los edificios religiosos más curiosos que tienes que ver en Brujas: la Basíica de la Santa Sangre.

Su nombre procede de la reliquia que custodia en su interior y que, según la tradición, contiene unas gotas de la sangre de Jesucristo llevadas hasta Brujas después de las Cruzadas.

El edificio está formado por dos capillas superpuestas. La inferior conserva un aspecto románico mucho más austero, mientras que la superior sorprende por su abundante decoración y colorido.

Beaterio de Brujas

Este apacible recinto se encuentra separado de la ciudad de Brujas por una muralla que lo rodea. Para acceder a él hay que atravesar la portada que se encuentra al otro lado del puente de tres arcos sobre el río Minnewater.

Fue fundado en el siglo XIII para albergar a las beguinas, mujeres religiosas que vivían en comunidad sin llegar a pertenecer formalmente a una orden monástica.

En el interior de este tranquilo espacio encontramos una iglesia de estilo gótico y unas cuantas casitas blancas alrededor de un jardín arbolado, creando un ambiente completamente diferente al de las zonas más turísticas.

Iglesia de Nuestra Señora

Uno de los edificios religiosos más importantes que tienes que ver en Brujas es la Iglesia de Nuestra Señora (Onze-Lieve-Vrouwekerk).

Su espectacular torre de ladrillo, que alcanza unos 115 metros de altura, sobresale sobre los tejados del casco histórico y constituye uno de los elementos más reconocibles de la silueta de la ciudad.

Pero si su exterior impresiona, su interior guarda auténticos tesoros. El más célebre es la Madonna con el Niño, una delicada escultura de mármol realizada por Miguel Ángel a comienzos del siglo XVI y una de las pocas obras del artista que salieron de Italia durante su vida.

En el interior también pueden contemplarse los magníficos mausoleos de María de Borgoña y Carlos el Temerario, ricamente ornamentados. Una visita que combina arquitectura, arte e historia y que convierte a la Iglesia de Nuestra Señora en una de las paradas imprescindibles de cualquier recorrido por Brujas.

Puente de San Bonifacio

A pocos pasos de la Iglesia de Nuestra Señora se esconde uno de los rincones más románticos y fotografiados que tienes que ver en Brujas: el Puente de San Bonifacio (Bonifaciusbrug).

Este pequeño puente de piedra cruza uno de los pintorescos canales de la ciudad, rodeado de edificios históricos y de tranquilos jardines.

Aunque su aspecto parece trasladarnos directamente a la Edad Media, lo cierto es que el puente es mucho más reciente y fue construido a comienzos del siglo XX. A pesar de ello, su perfecta integración con el entorno, las antiguas fachadas y la cercana torre de la Iglesia de Nuestra Señora crean una de las estampas con más encanto de Brujas, la cual ha sido plasmada en una gran cantidad de postales y fotografías.

Canal que cruza el puente de San Bonifacio.

Hospital de San Juan

Frente a la Iglesia de Nuestra Señora se encuentra el antiguo Hospital de San Juan (Sint-Janshospitaal), uno de los complejos hospitalarios medievales mejor conservados de Europa.

Durante siglos acogió a enfermos, peregrinos y viajeros. Actualmente alberga un museo relacionado con su historia y una importante colección de obras del pintor flamenco Hans Memling.

Incluso sin entrar, merece la pena pasear por sus alrededores.

Muelle del Rosario

El Muelle del Rosario (Rozenhoedkaai) es probablemente el rincón más fotografiado que tienes que ver en Brujas.

Aquí confluyen varios canales rodeados de edificios históricos, creando la típica imagen de postal de la ciudad.

Resulta especialmente bonito al caer la tarde y durante la denominada hora azul, cuando los edificios comienzan a iluminarse y sus fachadas se reflejan sobre el agua. Un ambiente misterioso y a la vez romántico, con fabulosas vistas que luchan por captar tu atención

Parque Minnewater

Muy cerca del Beaterio se encuentra Minnewater, conocido popularmente como el Lago del Amor.

Rodeado de árboles, pequeños puentes y edificios históricos, constituye uno de los rincones más románticos de Brujas. Un lugar perfecto para dar un tranquilo paseo a lo largo del lago, donde patos y cisnes surcan sus aguas.

Canales de Brujas

Los canales constituyen una parte fundamental del encanto de Brujas.

Aunque recorrer la ciudad caminando es imprescindible, realizar un paseo en barco permite contemplar sus edificios, puentes y rincones desde una perspectiva completamente diferente.

Durante el recorrido se pasa bajo pequeños puentes de piedra y junto a jardines y fachadas que no siempre pueden apreciarse desde las calles.

Molinos de Kruisvest

En el extremo oriental del casco histórico todavía sobreviven varios molinos de viento sobre las antiguas murallas de Brujas.

El más conocido es Sint-Janshuismolen, construido en el siglo XVIII y situado sobre una pequeña colina cubierta de césped.

Esta zona permite descubrir una cara completamente diferente de Brujas y ofrece un agradable paseo alejado del centro monumental.

Catedral de San Salvador

La Catedral de San Salvador (Sint-Salvatorskathedraal) es la principal iglesia católica de Brujas y uno de sus edificios religiosos más antiguos.

Aunque exteriormente resulta algo más austera que la Iglesia de Nuestra Señora, su interior conserva importantes obras de arte, tapices y mobiliario histórico.

Más allá de sus monumentos, uno de los grandes atractivos de Brujas consiste simplemente en pasear por sus calles sin seguir necesariamente una ruta. Los canales, pequeños puentes, fachadas escalonadas y rincones medievales aparecen continuamente durante el recorrido.

Esperamos que hayas disfrutado leyendo nuestro artículo «Qué ver en Brujas».

Si eres de aquellos viajeros que están planificando una ruta por este país, te animamos a que eches un vistazo a nuestro artículo Qué ver en Bélgica.

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